Y de postre?

En un post reciente comentaba la iniciativa del ayuntamiento de Gijon en alegrarnos las mañanas a los ciudadanos que en ella deambulamos llenándonos la ciudad con carteles, que a la vez que te daban los buenos días, te sacaban una sincera y maliciosa sonrisa.
Hoy, de vuelta en esta ciudad después de disfrutar de unas vacaciones, son sus hosteleros quienes me reciben con una grata sorpresa. Una proposición para este puente de Mayo que bien podría llegar a convertirse en atrayente slogan del principado… “Visite Asturias y será envuelto en chocolate y fresa”.
La oferta en cuestión consiste en incorporar al alojamiento un buen masaje ungido en aceite esencial de fresa y chocolate. Y puedo dar fe, pues lo he probado (aunque no en hoteles), que te quedas como “un rey en un cesto”.

No sé qué tipo de fisioterapeuta usaran estos establecimientos, pero personalmente les recomendaría un cruce de géneros entre cliente y masajeador , mas que nada por aquello de no dar pie a equívocos. Y ya puestos a montar una autentica macedonia, un poquito de nata tampoco le vendría mal… después la “guinda” que se la ponga cada cual… O no?

Contigo no...

Aunque sea tarde mal y a rastro, siempre es un buen momento para unirte a una noble causa.
Ya sé que este video lleva tiempo circulando por los descojonantes patios del internet y que el caso de este buen mozo no es nuevo, pero ya sabéis, que la gente de la mar nos solemos enterar de las presentes cuando estas ya son pretéritas.

El caso es que esta cruzada –que no se si existe como tal, pero si no es así, me la invento-, es digna candidata, por tamaña injusticia, al desagravio. No es de recibo que un chaval tan majete como este Carlos, haya sido rechazado de esta manera tan cruel por tan velluda dama (Chewaka, dice llamarse la delinquidora) , ¡Y con tamaña ofensa!, pues no le basto usar las siempre tópicas y apoderadas exclamaciones en asuntos de rechazos... -Vete a tomarporculochaval,- Porque no intentas ligas con tu p…madre,- o un simple Puaggg, despectivo…

-¡No!-

Tan ilustre y fina dama fue más allá, llevando la crueldad hasta el extremo de tratar a este buen chico, de alimaña inmunda o animal despreciable. Soltándole como una andanada de a veinticuatro: -¡Contigo no, bicho!-

Tamaña crueldad expresiva te tiene que cortar la meada como a una gárgola a la que el musgo le hubiese estancado la lluvia, de ahí esa burlada resaca mañanera que obliga al protagonista a jurar en arameo y tirar el agua mineral al suelo. Esa frustración contenida es la que me obliga a solidarizarme con él, y a unirme a su grito revolucionario y reivindicativo a la vez…

¡Os estáis pasando con nosotros señoras!!

Mejor que los cereales...

Aplaudo la iniciativa del ayuntamiento de Gijón para dar los “Buenos días”, a sus parroquianos.
Os dejo unos ejemplos...






Te regalo un estrella



Mientras las viejas piedras le susurraban, una historia de asedios, de conquistas, y de sangre; mientras la bella y elaborada caligrafía medieval escribía versos del Conde de Lucanor en las sombras de sus cerrados ojos, el concentró sus sentidos en uno solo, y aspiro profundamente la trémula fragancia que emanaba de su nuca en aquella fría y limpia madrugada de invierno. La envolvió con su abrazo atrayendo su espalda contra su pecho, y sus brazos rodearon aquel vientre, contorneando a su vez la perfección de los senos. Ella cerro sus manos sobre las de el haciendo que abrigara en ellas la calidez y suavidad de unos pezones duros y pendencieros, en parte por el frio y en parte, por el deseo.
-¿Sabes que cielo?... Me gustaría regalarte una estrella-
-¿Y sabes que, también? Me gustaría, que volvieras a enseñarme como las reconoces en la mar y como dibujas tu rumbo sobre ellas usándolas como puertos de recalada…

-Vamos… enséñamelas marinero-.
El pescador sonrio, y usando su dedo como puntero sobre una elíptica y azabache pizarra, le revelo:
-Lo primero que hago es buscar la nebulosa de Orión... ¿La ves?, ahí la tienes, majestuosa, llenando siempre de color la oscuridad. Tan bella como la representación del cazador mitológico que lleva su nombre, y con Betelgeuse y Riguel oficiándole de fieles guardianas de su belleza.
A continuación busco para usarla como punto de partida en mi particular viaje estelar, la constelación del carro u Osa mayor, aunque me gusta más llamarle como los antiguos romanos, Septem Triones (Los siete Bueyes). Esta constelación es como un cruce de caminos desde el cual podrás acceder a todas partes, sus estrellas Dubhek y Merak apuntan directamente a la estrella polar o Ursae Minoris, y prolongando la lanza del mismo hacia el sur tu camino pasara por Arcturus y Spica, para una vez allí y doblando en ángulo recto reconocerás a Regulus. Y si unes esta al carro prolongando imaginariamente esa línea, pasaras próxima a Vega, desde donde podrás hallar fácilmente a Deneb y Altair pues las tres forman un gran triangulo celeste. Después, la diagonal del carro te llevara directamente a Castor y a Pollus. Y así a otras y otras, e iras descubriendo la mayor parte de esos faros celestiales que los antiguos marinos usaban a modo de cartas náuticas.

-Me gustaría que tu estrella estuviera cerca de ese pequeño carro- le susurro ella al oído,
-Así cuando la descubriera recordaría que mi Norte y el tuyo están cerca y siguen un mismo rumbo-
No hacía falta que esas tiernas palabras en aquella estrellada noche de invierno dispararan el irrefrenable impulso de darle la vuelta y besarla; hacia ya rato que lo deseaba…
Y la beso, la beso como nunca la habían besado, e hizo que ese beso durara eterno, o al menos hasta que el escarlata amanecer castellano calentara a través del ventanal sus sudorosos y fundidos cuerpos rozando con su aroma el aliento panificado de las bombillas. El mismo amanecer que logró que por fin se entregaran exhaustos al descanso después de dibujar sobre la cama las cosas que no se atrevieron a contarse.
Y mientras, las viejas piedras susurraron su adormecidas mentes contándoles historias de asedios, de conquistas, de caballeros y de damas.

En la mar a 14 de Marzo del 2009





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