Leyendo mar ( El mar ) 1


El mar fascinara siempre a aquellos en quienes el disgusto de la vida y la atracción del misterio precedieron a los primeros dolores, como un presentimiento de la insuficiencia de la realidad para satisfacerlos. A quienes tienen necesidad de reposo antes de haber sentido todavía alguna fatiga, el mar los consolara, los exaltara vagamente. El mar no lleva como la tierra, las huellas de los trabajos de los hombres y de la vida humana. Nada permanece en el, nada pasa por el sino huyendo, y la estela de los barcos que lo surcan, ¡que rápido se desvanece! De ahí esa gran pureza del mar que las cosas terrestres no tienen. Y esa agua virgen es mucho más delicada que la tierra endurecida donde solo el azadón consigue hacer mella. El paso de un niño sobre el agua abre en ella un surco profundo con un rumor claro, y durante un momento quedan rotos los matices ininterrumpidos del agua; luego todo vestigio se desvanece, y el mar se vuelve calmo como en los primeros días del mundo. Quien este cansado de los caminos de la tierra o que intuya, antes de haberlo intentado, lo áspero y vulgares que son, quedara seducido por las pálidas rutas del mar, más peligrosas y más dulces, inciertas y desiertas. Todo es misterio en ellas, hasta las grandes sombras que a veces flotan serenamente sobre los campos desnudos del mar, sin casa ni umbrías, y que proyectan las nubes, esas aldeas celestes, esas vagas enramadas.
El mar tiene el encanto de las cosas que no callan de noche, que para nuestra vida inquieta son un permiso para dormir, una promesa de que no todo será aniquilado, como la lamparilla de noche de los niños, que se sienten menos solos cuando luce. El mar no está separado del cielo como la tierra, siempre está en armonía con sus colores, se conmueve con sus matices más delicados. Centellea bajo el sol y cada atardecer parece morir con él. Y, cuando el sol ha desaparecido, el mar sigue añorándolo, conservando un poco de su luminoso recuerdo, frente a la tierra uniformemente oscura. Es el momento de sus reflejos melancólicos, y tan dulces que sentimos derretirse nuestro corazón al mirarlos. Cuando casi ha llegado la noche y el cielo esta sombrío sobre la tierra ahora negra, el mar todavía reluce débilmente, no se sabe porque misterio, porque brillante reliquia del día enterrada bajo las olas.
El mar refresca nuestra imaginación porque no hace pensar en la vida de los hombres, sino que alegra nuestra alma, porque, como ella, es aspiración infinita e impotente, impulso continuamente interrumpido por caídas, lamento eterno y dulce. Por eso nos encanta como la música, que no lleva, como el lenguaje, la huella de las cosas, que no nos dice nada de los hombres pero imita los movimientos de nuestra alma. Nuestro corazón, lanzándose con sus olas y volviendo a caer con ellas, olvida así sus propios desfallecimientos, y se consuela en armonía intima entre su tristeza y la del mar, que confunde su destino y el de las cosas.




Marcel Proust  "El mar", Los placeres y los días, 1892

20 tripulantes tienen algo que decirte...:

Ignea & Josune dijo...

Amen... comulgo con tus deliciosas palabras.
Siempre me sentí ligada con el mar, por que me resultaba tan conocido como parte de mi esencia.
Jo, que bonito te quedo... esta claro que eres un enamorado de el.
Pues entonces me permitere yo el papel de su cortesana... para ir generando una subespecie de amaritenses... jajaja

Un beso and saludete Capy.

Ignea & Josune dijo...

Ah,joder con la musiquita...jajaja
Me resulta el coro perfecto para una escena gore total...jajaja

Capitán Tormentas dijo...

Al igual que tu JOSUNE comulgo de manera integrista con todo lo escrito arriba. Pero está claro que no es mío, sino del maestro Marcel Proust, y no creo que el difunto señor este a estas alturas para galantear cortesanas, jajaja.
Otro beso & saludete para ti.

Capitán Tormentas dijo...

Tengo pensado dejaros de vez en cuando algún retal como este de la biblioteca del “Capitan”. Espero que os gusten, los titulare “Leyendo mar”

Ignea & Josune dijo...

...yo cortejo al mar, no a sus fieles. :P
Disparo alto...jajaja
Soy muy codiciosa, me gusta el jefe... Poseidon y tal
jejee

Sylvia dijo...

Conozco la biblioteca y no se preocupe mi capitán que ya me encargaré yo de sumar volúmenes desde los anaqueles de mi libreía.

Un beso para contrarestar esos -8, lo mismo digo.

Tesa dijo...

Buen texto de Proust.
Pero ¿a quien no fascina el mar?
A aquellos que viven a su lado o lo trabajan, por eso mismo, por la cercanía y su constante simbiosis.
Y a los que vivimos lejos, por esa admiración, por lo inalcanzable, por lo constantemente novedoso e hipnotizante. Por la inmensidad.

Me encanta la música navideña que te gastas hoy.

Capitán Tormentas dijo...

JOSUNE cuidado con Poseidón, es un cabronazo sin escrúpulos.

SYL, con ese beso tuyo los(-8), se quedaron en (+8) en un tris. ¿Qué tal otro, a ver si ponemos esto en +16? Respecto al aumento de mi biblioteca a su buen criterio me acojo Doña

Que cabecita más bien amueblada tiene usted Dña. TESA, por dios!!

Anne Bonny dijo...

"Nada permanece en él"... eso le hace inquietante. Así debería ser en tierra, no apegarnos tanto a las cosas ni a las personas, ser, simplemente, una estela.

Un abrazo mi Capitán!

Capitán Tormentas dijo...

Cierto CORSARIA, nos apegamos en demasía a las cosas y a las personas que amamos, pero la mar es otra cosa, es necesidad. Un sentimiento mas fuerte aun que el del amor si cabe, o sea… la rehostia. Y es curioso cómo se da la paradoja que la gente de mar, aun amando tanto la libertad que ella nos da, su consoladora soledad, o su tan necesaria paz concedida, Necesitamos de igual manera aquello que amandolo tanto, no dudamos en dejarlo por la popa en forma de estela decenas y decenas de veces… No sé, un lio de cojones.
Bon Nadal bucanera

Nano dijo...

Para los que no leemos demasiado, esta muy bien tu idea de “Leyendo mar”, un poco de cultura nos viene bien.
Sobre “la mar”, que decirte, yo no trabajo en ella, pero si vivo cerca de ella, no sabes cuanto la añoras hasta que no vives lejos de ella.
Es curioso este sentimiento, cuando estoy en mi casa me cuesta ir a verla, pero se que esta hay… a 10 minutos de mi casa, en cambio cuando estoy tierra adentro, joder que ganas de verla tengo.
Siempre que puedo degusta ir a la costa, sobre todo en invierno, es tan bella…
Que buenos THE DRIFTERS.

Capitán Tormentas dijo...

Gracias NANO por hacerme participe de tu buena suerte, a mi ya no me dio tiempo a enlazar a nadie. Y si te gusta introducirte en la buena literatura marinera, no dejes de leer el blog del “DIARIO DEL CAPITAN DANIELS”, a la derecha lo encontraras entre mis enlaces. Para mí y sin menospreciar a nadie, el mejor blog con diferencia, un verdadero maestro de este tipo de literatura.
Bon Nadal amigacho.

marbu dijo...

Me encantó el relato y gracias por lo del blog del "Diario del Capitán Daniels".
Saludos

Capitán Tormentas dijo...

A mandar MARBU, para eso estamos. Bon Nadal

chanclas dijo...

Bello texto con una visión relajada y un tanto decadente de ese mar de mil caras.
El mar es egoista porque no permite que nuestras huellas permanezcan en él aunque, inevitablemente, él siempre se apodera de nosotros.
Un abrazo, Capi.

marea@ dijo...

Yo lo tenía claro, pero leyendo este texto... ME QUEDO EN EL MAR....

Un abrazo CAPITAN... FELIZ NAVIDAD... (buen villancico )

Mela dijo...

Poderosa atracción la del mar ... aunque quizá no disfrute de su inmensidad como vosotros. Muchas son las oraciones a nuestra loba de mar, Virgen del Carmen ... muchas para ver regresar a quienes pelean con las inclemencias. Me quedo contemplando la bahía donde los barcos llegan y se van, con las gaviotas revoloteando en puerto, con la vista desde el acantilado maravillada por la fuerza de sus olas, saboreo su salitre ... y siento la espuma divertida tras mi estela en la arena e imagino que nunca es tarde para sentirme sirena ... muacc!

TODO PASA Y TODO QUEDA, PERO LO NUESTRO PASAR, PASAR HACIENDO CAMINOS, CAMINOS SOBRE LA MAR ...

amelia dijo...

Por fin una musica un poco decente!!!!!!!!
Siempre he sabido que el mar aquieta mi alma y sus caminos a veces fieros y a veces calmo, son mas seguros que la fria tierra que acoge mis pies, y como se que las autenticas sirenas que adormecen a los marineros, son las estelas que dejan los barcos pasar, y que al dar la luna en ellos, en esas noches donde el perfume del salitre se mezcla con el corazón humano, la misma espuma de la estela, se torna en gracil cuerpo de mujer y envuelve con su canto a todo el que a ella se acerca, feliz navidad capitan, y creo que te rapto una sirena, a ver si pillo yo a un sireno o al mismo neptuno por esos mares, nos vemos,

IRLANDA dijo...

Si Capi, todo eso lo estoy sintiendo desde que me adentré en él de una manera más intima, más fuerte, cuando ví lo bravo que és y a la vez lo placido que puede ser. Cuando me mostro sus atardeceres y amaneceres , cuando senti su bruma en mi piel, cuando su sal me impregnaba y su cuerpo se abria dejando que nos deslizaramos hacia su horizonte.
Capi brindo por tí, que seas muy feliz este año que entra y los que vendrán y que la mar te acompañe.
Petonets

Capitán Tormentas dijo...

- Siempre CHANCLAS, siempre… así de puñetera es.

- ¿Sabes que MELA?, y no se lo digas a nadie. A pesar de ser mas hereje que el perro inglés, cada vez que lo tengo pasado mal en la mar, siempre me acorde de la Carmiña… (Non creo nelas, mais habelas ainas)

- Pues anda que no le salen novias al Neptuno ese de los c……s, AMELIA.

- Y yo por usted Dña. IRLANDA, y yo por usted

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