La Muda

Como siempre hago cada noche una vez acabadas las faenas de pesca, cuando la tripulación descansa, el trabajo esta terminado y nada hay pendiente de hacer por ahí. Apago las luces del puente, pongo un poco de música y con mi café y mi cigarro dejo que mis pensamientos me lleven allá donde ellos quieran ir. Es mi mejor momento del día como ya escribí en alguna ocasión, los recuerdos se me hacen más nítidos y las reflexiones mas profundas. Ayer puse el CD “Grandes” de los mexicanos Mana y al tiempo que disfrutaba con el tema “El muelle de San Blas” mis pensamientos volaron hacia un personaje muy conocido y entrañable entre aquellos que navegamos en medio de esa marea humana que pulula por las entrañas de los tinglados portuarios. Una marea humana llena de personajes variopintos que hacen de los puertos su lugar de trabajo...marineros, guardianes, armadores, vendedores, escabicheros, pescantinas, guardia civiles, mecánicos, cantineros e incluso raterillos...todos ellos forman ese amplio abanico de fauna portuaria.Además de estos, hay otros personajes silenciosos que no ejercen ningún trabajo ni labor social, pero que forman parte de esa fotografía, que por lo que escucho en esa canción de Mana, se repiten y clonan en otros muelles y puertos del mundo.Son ciudadanos que por diferentes circunstancias, se alejaron del sistema o no fueron capaces de integrarse en el. Personajes la mayor parte de las veces ricos en historias y experiencias, pero olvidados por una sociedad tremendamente egoísta e hipócrita que cree lavar su conciencia depositando unas monedas en esa mano temblorosa que las solicita, o dejándolas en el cepillo de la iglesia los domingos creyendo absurdamente que iran a parar a las hermanitas de la caridad y de allí aquien mas lo necesite.O sea; esos personajes silenciosos que ahora llamamos indigentes, pues al llamarlos por su verdadero nombre: pobres, mendigos o vagabundos, parece que nos remueve mas la conciencia y eso no nos gusta.Uno de esos ciudadanos que desde hace muchos años me encuentro en mis madrugadas de descarga es “La Muda”, omito el porque de ese apodo...creo que es obvio. La muda es una mujer de la cual se desconoce su edad y su verdadera historia. Una mujer delgada, con unos preciosos ojos claros de triste mirar, una mujer ajada por una vida que debió de ser terriblemente dura y que fue dejando marcadas en su piel una a una las frías madrugadas del puerto. Su labor es pedir...pero hasta en el pedir hay que tener dignidad, y ella la tiene. Ella se acerca y te observa mientras descargas, -lógicamente- sin decir nada, y tu le dices -¿Queresun peixe muda?- a lo cual ella asienta con la cabeza, se lo das, lo coge, y después de agradecértelo con una leve inclinación de la misma,se va. Nada más. No estorba, no da la lata, no insiste; a diferencia de otros personajes que si lo hacen, si dan la lata, si estorban y...si“exigen”, como pueden ser: carabineros, guardamuelles, guardiasportuarios y demás aves carroñeras que acechan las descargas y a los cuales les importa un carajo el sufrimiento o trabajo que ese pescado,cartón de tabaco o botella de güisqui suponga para el marinero. Pero volviendo al hilo del relato, y el porque la canción de Mana me hizo pensar en esta mujer...Es su historia. Una historia que como todas las que circulan por el puerto, no se sabe cuanto tienen de historia y cuanto de realidad. Se cuentan dos versiones sobre su vida...la una es la de una antigua prostituta, versión que no me cuadra con la dulce tristeza de sus ojos.Y la otra es la historia de un amor, o mejor dicho...un desamor. Es la historia de un corazón roto, de una triste madrugada de despedida empapada en llanto como dice la canción, de interminables esperas a un hombre que jamás volvería, que se alejo para siempre de su vida tras la difusa luz verde del faro que señala la entrada al puerto. Una historia de una vida de soledad que tan acertadamente resume en una única palabrala letra de Mana: “SOLA”.Yo no se si será cierta o no, pero... a mi personalmente, -tal vez, por mi puntillo romántico-, me gusta creer e imaginar que así fue. Aquel que se te ha ido “Muda”no volverá, pero los que si volverán como las mareas son esos otros hombres que te respetan, aprecian y ayudan. Hombres que te ganaste con silencios y con miradas tristes. Hasta que al final, un mal día...seas tu la que ya no vuelva, haciendo si cabe, un poco mas frías esas madrugadas de descarga. Y entonces...espero que alguno de esos hombres se acuerde de ti, y te lleve allí donde estés, una rosa de amor marinero. Una rosa que esperaste durante tantos y tantos amaneceres...y que nunca, llego.

Fredo

Publicado en Sextante el 16 de Febrero del 2007

4 tripulantes tienen algo que decirte...:

Holly dijo...

Así que andabas de mudanza, eh? y yo sin enterame!!
Ahora lo entiendo todo, tú lo que querías era quedarte con el piano, por eso tanto insistir en que lo sacara de allí.
Bueno, pues ya vendré a tomar una copa de Somontano esta noche que con la música apetece.
Un beso.

Tesa dijo...

Esta historia, la mujer que queda esperando lo inesperable, se ha contado en diversas versiones y de distinta manera, recuerda también a la Penélope de Serrat en aquella estación.
Creo que hay muchos muelles de San Blas y muchas estaciones, sin barcos ni trenes. Quiero decir que muchas personas, aun en su casa, se dedican a la espera del regreso de lo que se marchó para siempre.

Josune dijo...

Precioso...Capitan me ha encandilado con sus palabras...me dejado envolver por sus matices y sus apreciaciones...Que triste ternura inspira ese personaje...
Espero que la vida o la fuerza del corazon nos aleje caer presos de esa condena aferrados a un olvido mendigando presencia y confirmacion de vida en los ojos a los que pides un poco de pescado...
Sabes, en una epoca en la que la vida se me llevo lo poco que tenia en la marea cruel de la enfermedad...mi mente exortizaba lagrimas a base de esa cancion con la que me sentia tan identificada. Tal vez, nadia estemo lejos jamas de ser esa Muda de mirada clara y paso perdido...

Un beso and saludete... Cpaitan de la vecina del sumidero.

Josune

Sill Scaroni dijo...

La Muda y la vida que fue muy cruel con ella y cque no perdona a ninguno. Pero tu al contar su historia la sacó de la invisibilidad.
Hermoso relato.





Capitan Fredo, gracias por tu visita y por tu comentario.
y quiero decirte que mi intención en poner el significado de la palabra "vermelho" (según un diccionario) fue exactamente esta y que generase manifestaciones pero parece que hasta ahora solo tu te diste cuenta. ;)
Acá en Brasil ahora ya no hay la conotación pejorativa de la palabra pero existen muchas personas que se quedan indignadas cuando son llamadas de "rojos".
Buen domingo.
Un beso.
Sill

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